Vitaminas y nutrición durante el tratamiento del cáncer: qué dice la evidencia

¿Hay que tomar más vitaminas si tienes cáncer?

Los déficits de vitaminas y minerales son frecuentes durante un cáncer — pero los suplementos de venta libre no han demostrado beneficio en el pronóstico, y algunos pueden interferir con el tratamiento. Lo que la evidencia respalda es detectar los déficits concretos con una analítica y corregirlos con pauta médica, nunca suplementar por libre.

Lo que dice la investigación reciente

Una revisión publicada en 2025 en Expert Review of Anticancer Therapy analizó el papel de las vitaminas y los suplementos dietéticos en el tratamiento del cáncer y llegó a una doble conclusión que resume bien el estado de la ciencia: por un lado, los pacientes oncológicos presentan con frecuencia déficits vitamínicos, provocados por la inflamación crónica, las terapias contra el cáncer y los cambios metabólicos que induce el propio tumor. Por otro, los estudios clínicos no han encontrado un beneficio sustancial de los suplementos vitamínicos de venta libre en la salud y el pronóstico de estos pacientes — hasta el punto de que los autores reclaman una autoridad reguladora que controle la calidad y la validez de estos productos antes de su comercialización, para frenar la proliferación de suplementos inútiles o incluso perjudiciales.

Esposito T, Pentimalli F, Giordano A, Cortellino S. Vitamins and dietary supplements in cancer treatment: is there a need for increased usage? Expert Rev Anticancer Ther. 2025. doi: 10.1080/14737140.2025.2501077. Ver en PubMed

La paradoja es solo aparente: que falten vitaminas no significa que la solución sea tomar suplementos a ciegas. Significa que hay que medir, identificar el déficit concreto y corregirlo de forma individualizada — que es exactamente lo que puede hacer tu equipo médico con una analítica.

Qué mirar en tu analítica durante el tratamiento

Estos son los parámetros relacionados con el estado nutricional que se revisan con más frecuencia en pacientes oncológicos. Cada uno tiene su ficha con valores de referencia e interpretación:

Ninguno de estos valores se interpreta de forma aislada: el contexto clínico, el tipo de tumor y el momento del tratamiento cambian su significado. Llévalos siempre a tu oncólogo.

El problema real e infradiagnosticado: la desnutrición

Mientras el debate público gira en torno a las vitaminas, el problema nutricional con más impacto en el pronóstico es otro: la desnutrición afecta a entre el 20 y el 70 % de los pacientes con cáncer, según el tipo de tumor, el estadio y el tratamiento, y con frecuencia pasa desapercibida hasta fases avanzadas. Las guías europeas de nutrición clínica en el cáncer (ESPEN) recomiendan el cribado nutricional desde el diagnóstico, priorizar la ingesta suficiente de energía y proteína, y aportar vitaminas y minerales en cantidades aproximadas a las recomendaciones diarias — desaconsejando expresamente las dosis altas de micronutrientes si no hay un déficit documentado.

Si has perdido peso sin proponértelo, comes menos de lo habitual o el tratamiento te dificulta alimentarte, pedir una valoración por una unidad de nutrición oncológica es probablemente la intervención nutricional más útil que existe — muy por delante de cualquier suplemento.

La precaución que casi nadie cuenta: suplementos y tratamiento

Algunos suplementos pueden interferir con la quimioterapia o la radioterapia. El caso más estudiado es el de los antioxidantes a dosis altas (betacaroteno, vitamina E, megadosis de vitamina C): parte del efecto de estos tratamientos depende del daño oxidativo sobre las células tumorales, y contrarrestarlo con suplementos podría restarles eficacia. También hay interacciones conocidas de productos «naturales» (como la hierba de San Juan) con fármacos oncológicos.

El problema es masivo y silencioso: según una revisión publicada en Nutrients, entre el 30 y el 90 % de los pacientes con cáncer (según el tumor y el sexo) toma suplementos antioxidantes o inmunoestimulantes — a menudo sin que su oncólogo lo sepa.

La regla práctica es una sola: comunica al equipo de oncología todo lo que tomas — vitaminas, herbolario, productos «detox», batidos proteicos — antes de empezar o continuar con ello. No para prohibir por sistema, sino para comprobar que nada reste eficacia al tratamiento.

Qué hacer, en cuatro líneas

Preguntas frecuentes

¿Debo tomar un multivitamínico si tengo cáncer?

No por defecto. Las revisiones y guías clínicas no han encontrado un beneficio claro de los suplementos vitamínicos de venta libre en el pronóstico del cáncer, y algunos pueden interferir con el tratamiento. Lo indicado es detectar déficits concretos con una analítica y corregirlos con pauta médica. Cualquier suplemento debe comunicarse siempre al equipo de oncología antes de tomarlo.

¿Por qué los pacientes con cáncer tienen déficits de vitaminas?

Por varios mecanismos que se suman: la inflamación crónica que acompaña al tumor, los efectos de la quimioterapia, la radioterapia y otras terapias sobre el apetito, el gusto y la absorción intestinal, los cambios metabólicos que induce el propio tumor y la menor ingesta por náuseas, mucositis o saciedad precoz. Por eso los déficits son frecuentes incluso en personas que comían bien antes del diagnóstico.

¿Los antioxidantes ayudan durante la quimioterapia?

Es uno de los puntos donde más cuidado hay que tener: suplementos antioxidantes a dosis altas (betacaroteno, vitamina E, megadosis de vitamina C) podrían interferir con el mecanismo de acción de la quimioterapia y la radioterapia, que en parte dependen del daño oxidativo sobre las células tumorales. Las guías desaconsejan las dosis altas de micronutrientes si no hay un déficit documentado. Ante cualquier producto «natural» o antioxidante, la norma es consultarlo antes con el oncólogo.

¿Qué análisis detectan problemas nutricionales durante el tratamiento?

Los más habituales son la vitamina D (el déficit es muy frecuente en pacientes oncológicos), la vitamina B12, el estudio del hierro (ferritina, hierro sérico) y la albúmina como orientación del estado nutricional general. Dos matices importantes: la ferritina puede salir alta por la propia inflamación sin que haya exceso de hierro, y la albúmina baja también puede reflejar inflamación y no solo desnutrición — por eso estos valores debe interpretarlos siempre el equipo médico en su contexto.

¿Qué es más importante que las vitaminas en la nutrición oncológica?

Mantener la ingesta de energía y, sobre todo, de proteína. La desnutrición afecta a entre el 20 y el 70 % de los pacientes con cáncer según el tipo de tumor y el estadio, empeora la tolerancia al tratamiento y a menudo pasa desapercibida. Pedir un cribado nutricional y, si hace falta, una valoración por una unidad de nutrición es más útil que cualquier suplemento por libre.

Fuentes

Compromiso editorial: esta página no contiene publicidad, enlaces de afiliación ni recomendación de producto alguno, y nunca los contendrá. Está escrita únicamente para informar.

Aviso: este contenido es informativo y no sustituye en ningún caso la valoración de tu equipo de oncología. Las decisiones sobre nutrición y suplementación durante un cáncer deben tomarse siempre con tu médico.